¿APROBAR A
REPROBAR?
Maira Fernanda Pavón Tadeo
Profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM
Profesora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM
Aprobar o reprobar a los
alumnos de educación básica ha sido parte de una polémica sobre la que se ha
sostenido el sistema educativo mexicano cuando mide el rendimiento académico a
partir de una calificación numérica que determina quién puede o no ser promovido
al siguiente grado escolar, sin embargo, esta práctica parece a simple vista
estar a punto de cambiar si tomamos en cuenta el anuncio de la Subsecretaría de
Educación Básica de la Secretaría de Educación Pública (SEP) de la puesta en
marcha de un nuevo sistema de evaluación a partir del cual el próximo ciclo
escolar entrarán en operación en el país cinco mil escuelas experimentales que
dejarán de lado la asignación de números como calificación al desempeño
académico en primaria y secundaria, lo que buscará extenderse a todos los
niveles educativos.
Se dice que se establecerán
criterios mínimos desconocidos hasta el momento- tanto por asignatura como por
grado escolar para determinar la promoción de los niños al siguiente nivel,
como uno de los acuerdos de la Alianza para la Calidad de la Educación suscrita
por el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y la SEP, con
lo cual se retoma el tan debatido tema de la no reprobación como una estrategia
para el mejoramiento de la deserción y el rezago educativo.
ACUERDO 696
Que el Plan Nacional de
Desarrollo 2013-2018, propone para garantizar la inclusión y la equidad en el
Sistema Educativo Nacional, el ampliar las oportunidades de acceso a la educación,
permanencia y avance en los estudios a todas las regiones y sectores de la
población;
Que este Acuerdo considera a
los distintos tipos y modalidades en las que se imparte la educación básica en
nuestro país. De igual forma, se sustenta en los principios de equidad y
justicia que rigen la educación inclusiva que considera y valora la diversidad
del alumnado;
Que atendiendo a las mejores
prácticas en materia de evaluación de aprendizajes, la Secretaría de Educación
Pública del Gobierno Federal ha determinado implementar un modelo de evaluación
que considere lo cualitativo y lo cuantitativo, es decir, que describa los
logros y dificultades de los alumnos a la vez que asigne una calificación
numérica. Este modelo concibe a la evaluación como parte del proceso de estudio
y se apoya fuertemente en la observación y el registro de información por parte
del docente, durante el desarrollo de las actividades, lo cual implica:
a) Que el docente planifique actividades para
que los alumnos estudien y aprendan;
b) Que los alumnos se den cuenta de lo que han
aprendido y de lo que están por aprender;
c) Que se tomen en cuenta los procesos de
aprendizaje, no sólo los resultados;
d) Que se consideren las necesidades
específicas de los alumnos y de los contextos en los que se desarrollan;
e) Que la información sobre el desempeño de
los alumnos se obtenga de distintas fuentes, no sólo de las pruebas;
f) Que se fortalezca la colaboración entre
docentes, alumnos, padres de familia o tutores, y
g) Que se actúe oportunamente para evitar el
rezago o la deserción escolar.






